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15/10/17

Fue historia: Diego Ribas

La historia de Diego Pablo Ribas en Ben Hur duró menos que un BMW sin alarma y con la llave puesta en la Villa 1-11-14. Pero no por ello pasó desapercibido. Este arquero, surgido en Colón, llegaría a principios de 2009 para llenar el enorme vacío que había dejado la salida de Andrés Jemio Portugal. El tucumano, de buen rendimiento a pesar de los 27 goles que recibió en 16 partidos, continuó su carrera en el fútbol boliviano (Blooming) y obligó a la BH a buscar desesperadamente un reemplazante. La historia ya venía bastante complicada desde antes y la marcha del experimentado guardameta acentuó el período más difícil, tal vez, de la historia deportiva e institucional de Ben Hur. Tras el descenso de la “B” Nacional a mediados de 2008, el club quedó inmerso en una incertidumbre total arrastrado por el hundimiento de la Mutual. Nadie parecía hacerse cargo del “muerto”, tras la caída de divisional y muchos pusieron en duda la participación de la BH en el Torneo Argentino “A”. Fueron dos meses con idas y vueltas constantes. El plantel que había afrontado la última campaña en la segunda categoría había quedado desmantelado. Siete futbolistas del club quedaron libres como si nada. Una nueva subcomisión de fútbol se hizo cargo a duras penas, con Alberto Trevisonno y Miguel Henzenn a la cabeza, y un presupuesto que eran monedas. Daniel Veronesse asumió como DT, después de rescindir su contrato con Libertad de Sunchales, y casi sin tiempo de preparación armó un equipo con lo que se podía. La primera parte del campeonato resultó pobrísima. El Lobo sólo consiguió 12 puntos de 48 posibles, producto de 3 triunfos, 3 empates y 10 derrotas (1 de ellas escritorio mediante del Deportivo Midgets). Además, acumulaba una racha de 11 partidos sin poder ganar al momento de arrancar la segunda rueda y el riesgo de un nuevo descenso volvía a estar más latente que nunca. Con este apocalíptico panorama Ben Hur salió a buscar un portero. Los sondeados fueron tres: Maximiliano Laurenti (ex Unión de Sunchales), Pablo Urcade (proveniente de Sacachispas) y nuestro homenajeado de hoy. Federico Taborda, entonces con sólo 20 años, era el suplente de Jemio Portugal y su juventud conspiraba con el dramático momento del equipo. Por ello la dirigencia y el cuerpo técnico se inclinó finalmente por Ribas a pesar de que Laurenti era la primera opción. Pero el ex suplente del sabalero estaría a prueba los primeros días, junto al fantasma uruguayo Gonzalo Ruiz que fue descartado después de un amistoso con Argentino Quilmes donde se retiró lesionado por un choque con Juany Weissen. Y el arribo del santafesino comenzaría a ser conflictivo desde el vamos. Primero adujo que debía viajar diariamente a la capital de la provincia por “inconvenientes personales”. Otro problema era que estaba más gordo que la Tota Santillán 4 kilos por arriba de su peso ideal, a pesar de que lo apodaban “Palito”. De todas maneras, Veronesse y la dirigencia le dio el Ok y Ribas se quedaría en barrio Parque Ilolay. ¿Estaban al tanto del prontuario legajo del arquero? Eso no lo sabemos. Pero acá vamos a contar la historia de este muchacho que comió banco durante 4 años (de 2002 a 2006) en Colón. No encontramos registro de haber debutado oficialmente en la primera división. Aún así llegó a tener cierta exposición mediática debido a que el arquero pasó varios días en el techo de su casa durante la catastrófica inundación de 2003. Tras la derrota ante Boca en La Bombonera (0-2) el 11 de mayo, Ribas fue uno de los más buscados por la prensa porteña. "Para mí, tener "huevos' es venir acá, a cumplir con mi trabajo y a ganarme el dinero para reconstruir mi casa. No es fácil y estoy sufriendo mucho, porque en Santa Fe se quedó mi familia. Yo también la pasé mal y hasta hubo momentos en los que pensé en matarme", confesó sin titubear. Tres años después, a mediados de 2006, cansado de sentarse a ver como atajaban Tombolini y Batman Díaz, se fue a Gimnasia y Esgrima de Santa Fe para disputar el entonces Argentino “B”. Pero antes de dejar el sabalero, tiró una bombita de la que no se salvó nadie: “"Ni el club ni mis compañeros me brindaron ayuda", en referencia a su drama por la inundación. Estaba claro que el guardavallas no se ponía el cassette (?) a la hora de declarar. Su estadía en el pistolero santafesino tampoco tuvo final feliz. Tuvo una dura disputa con el entrenador, Rolando Carlen (hoy ayudante de Juan Antonio Pizzi), donde no se guardó nada. De hecho, en una nota con LT10, Ribas se disfrazó de Chilavert y le tiró con munición gruesa al cuerpo técnico: “Creo que no tienen los huevos necesarios para sacar esto adelante. Viven asustados. Todo los partidos que estamos jugando nos defendemos. Hace 5 o 6 partidos que les vengo salvando las goleadas en contra. Me da mucha bronca la falta de respeto hacia nosotros. Ante esta circunstancia yo prefiero quedarme en mi casa y que sigan ellos ahí. Mientras esté esta gente en el club yo no vuelvo más”. Meses más tarde tendría un breve paso por La Perla del Oeste de Recreo, en el Torneo del Interior 2008 y en la Liga Santafesina, para después recalar finalmente en el Lobo rafaelino. Su debut defendiendo el arco de Ben Hur sería el 18 de enero de 2009 en la derrota en el Parque frente a 9 de Julio. Antes de que pueda agarrar una pelota, transcurrido sólo 60 segundos, un tiro libre de Andretich encontró en soledad a César Riberi para desviar el balón y marcar el tempranero 1-0. Diez minutos tardó el conjunto de Veronesse en empardar el duelo de rafaelinos, gracias a un buen córner ejecutado por Senn que Mauricio Ocaño aprovechó para empujarla en el área chica. Tras
la igualdad, Ribas tendría su primera intervención importante ahogándole un nuevo grito a Riberi con una buena reacción. Pero la tarde pintaba mal y, a los 36 de aquella primera parte, un derechazo impresionante a media altura de Cristian Devalis volvió a poner en ventaja a los julienses. El número uno de la BH hizo vista a pesar de que el balón pasó a un metro suyo. Es cierto, fue un remate fortísimo que poco podía hacer para detenerlo. A partir de allí, el “9” se dedicó a contragolpear y la falta de ideas de Ben Hur hizo el resto para que el marcador no se modificara. En el complemento Ribas tendría un par de buenas intervenciones (una gran atajada ante otro disparo de Devalis y una situación del Turco Alí) y no mucho más. El Lobo volvía a decepcionar y profundizaba su crisis futbolística. Una semana después, la gran victoria en Sunchales ante Libertad (1-0 con gol de Ocaño nuevamente) apaciguó las turbulentas aguas cortando una nefasta racha de 12 fechas sin ganar. Seis días más tarde llegaba a Rafaela el Real Arroyo Seco, último en la zona y rival directo por la permanencia. Partido de seis puntos dijo nunca nadie (?). Venciendo, la BH se despegaba a 10 puntos del conjunto naranja y sólo quedaría evitar la promoción. Pero los de Veronesse le perdonarían varias veces la vida a la visita y sólo rescataría un magro empate después de empezar perdiendo. La desventaja se produjo a los veinte del complemento con un derechazo seco del uruguayo Leonardo Acosta (el mismo que jugaría en el Lobo en 2014) que no dejó reacción a Ribas. Quince minutos más tarde Mauricio Gutiérrez, apenas ingresado, metería un cabezazo para igualar y llevar un poco de tranquilidad. Ben Hur merecía más pero la impericia ofensiva atentaba con sus pretensiones. El sábado 8 de febrero en Paraná, el arquero santafesino jugaría por última vez con el buzo de la BH. Fue un partido caliente, donde el juez Diego Gallo expulsó injustamente a Ocaño y anuló mal un gol de Restelli. Patronato, uno de los animadores del torneo, ganó por la mínima gracias al gol de Diego Jara que Ribas no pudo contener, otra vez. Entre semana se desataría una nueva tormenta. El plantel amenazó con no presentarse a jugar contra Rivadavia de Lincoln si el club no se ponía al día con los sueldos. La dirigencia, a 24 horas antes del choque con los bonaerenses, pagó el mes de diciembre que adeudaban. Así, todos los futbolistas se presentarían en la vital victoria 1 a 0 (gol de Fernando Ludueña) a excepción de uno y sin previo aviso: Diego Pablo Ribas. El club sólo pudo abonarle la mitad de su haber, esperando obtener más recursos de la recaudación de aquel partido para saldar la deuda. Recordemos que el guardavallas había llegado en enero a diferencia del resto de la plantilla. El arquero empezaría a mostrar su conflictivo temperamento que lo llevó a tener cortocircuitos en todos los clubes que había estado. Para colmo, ese día dejó a Ben Hur sin arquero suplente, Sebastián Buniva jugó sin número en la camiseta (debía llevar el 12) y, como si fuera poco, Ribas presenció el cotejo en la platea norte como si nada hubiera sucedido. Una provocación total más allá del reclamo. Encima, el ex Colón se despachó con todo en declaraciones radiales donde prendió el ventilador salpicando mierda para todos lados criticando a la directiva (dijo que vivía en la pensión del club y que comía salteado). Lo positivo, gracias a su inexplicable actitud, fue que le permitió la posibilidad de debutar y mostrarse a Federico Taborda. El pibe sería una de las figuras de Ben Hur, con atributos que Ribas lejos estuvo de mostrar. Taborda contuvo un penal, tenía buen juego con los pies y en las pelotas aéreas no dejaba dudas y los resultados lo acompañaban. El santafesino, en cambio, prolongaría su estadía un par de semanas más. Era una granada sin espoleta a punto de explotar. Ya totalmente relegado en la consideración del técnico (Franco Piccard pasó a ser el suplente), Ribas tendría un último episodio de indisciplina que decretaría su salida. En la pensión del club, el jugador agredió verbalmente -y casi de manera física- a un empleado y automáticamente fue echado. Tras su efimero paso por el sur de nuestra ciudad, resulta muy difícil establecer donde continuó como generador de quilombos su
carrera. Por intermedio de su representante, Daniel Miliki Jiménez, En el invierno de 2009 sonaría como posible refuerzo de Aldosivi de Mar del Plata primero, luego Libertad de Sunchales y después en Patronato. Sin embargo, no hay registros de haber estado en algunos de los clubes mencionados. Un año después, también aparecería en carpeta del Deportivo Roca de Río Negro para el Argentino “B” pero sin datos de haberse concretado el pase. En 2011, junto al ex DT de 9 de Julio Javier Berzero, arribaría a Mitre de Santiago del Estero pero ambos serían echados antes de arrancar el torneo. El arquero sólo llegaría a disputar un amistoso contra Central Córdoba y no mucho más. Pero como no podía ser de otra manera, Ribas se iría una vez más de forma conflictiva del elenco santiagueño aunque desconocemos los detalles. ¿Qué sucedió posteriormente? Un enigma. No sabemos si prosiguió su carrera en la Liga Santafesina o si colgó los guantes. Lo cierto es que su corta trayectoria se marcó por disputas, peleas y su volátil temperamento, algo que en barrio Parque Ilolay se recuerda muy bien.

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