Fue historia: Juan Luis Monge

La angustiante temporada 2002/03 del Argentino “A” había llegado a su fin, evitando la promoción y condenando a los gatitos comilones 9 de Julio al descenso. Carlos Trullet había llegado como bombero para apagar el incendio en las últimas fechas del campeonato y para la siguiente campaña pidió un vagón lleno de putas para festejar la salida de varios jugadores falopa como Martín Di Diego refuerzos para pelear en serio el torneo. La dirigencia le dio el gusto y le obsequió (?) algunos nenes que quedarían en el recuerdo. Si antes el fetiche era buscar futbolistas descartados por Colón y Unión, ahora los cañones se dirigían a traer jugadores del medio tucumano. Así aterrizarían el arquero Luciano Busso (ex San Martín de Tucumán), los defensores Juan Domingo Perón Contreras (venía de Ñuñorco) y Miguel Chino Acosta (proveniente de Atlético Tucumán pero con pasado en el Santo), y los delanteros César Ruiz (también doble casaca tucumana) y Antonio Di Pietro (desde Chacarita Juniors). A ellos había que sumarles los volantes José María Bernal (con último antecedente en el San Martín mendocino), Silvio Bicho Mendoza (ex Unión y Platense) y Alejandro Pappu Insaurralde (desde El Porvenir). El último pasajero de este barco a la deriva sería el protagonista del siguiente artículo: Juan Luis Monge. Estaba claro que, como cualquier entrenador (preguntenlé a Giovagnoli o al Gordo Palma), el Cabezón Trullet privilegiaba futbolistas que conocía de su paso por otros clubes. Y Monge era uno de ellos, junto al Bicho Mendoza. El experimentado defensor central (también podía jugar como lateral derecho) fue uno de sus pupilos (?) en la fallida incursión por Platense en la “B” Metropolitana. De todos modos, nuestro homenajeado portaba una dilatada trayectoria. Nacido en Rosario del Tala, había dado sus primeros pasos en Peñarol de su ciudad (1988-1990), Defensa y Justicia (1991) y Atlanta (1992) hasta llegar a Gimnasia de Concepción del Uruguay. Con el Lobo entrerriano transitaría por los más diversos momentos, desde jugar la liga local, pasando por el ascenso ante Patronato al Nacional “B” en el '96, hasta la frustrada final por llegar a la Primera División con Arsenal de Sarandí (2002). Con 32 años, tras su corta estadía en el Calamar, Monge llegaría a Rafaela para aportar experiencia en el fondo de Ben Hur. En agosto de 2003 el plantel comenzaría su preparación, donde tendría una “mini gira” de amistosos por el Noroeste enfrentando a La Florida (goleada 3-0 con los tantos de Giaccomini, Acosta y Balmaceda), Atlético Tucumán (victoria 1 a 0) y Sarmiento de La Banda de Santiago del Estero. El debut oficial de la BH, y de Monge, se daría el sábado 23 de agosto en el estadio Parque ante 13 de Junio de Pirané. Lejos de los buenos rendimientos de la pretemporada, el equipo de Trullet igualaría sin goles ante los formoseños. El domingo siguiente, otra vez como local, el Lobo volvería a decepcionar ante su gente. Ahora frente a Talleres de Perico el Topo Yiyo, como se lo conocía en Entre Ríos, volvería a hacer dupla en la zaga central con Azoge, junto a Contreras y Emmert como laterales. La tarde pintaría mal para todos en el fondo, pero en especial para Monge y el Alemán. Primero porque, a los 28 minutos de la etapa inicial, Emmert tocaría la pelota con la mano tras un cabezazo rival y le daría un penal a los jujeños. Y cuatro minutos después, Monge perdería infantilmente su marca para que José Gawlik convierta su segundo tanto y el 2 a 0 parcial para la visita. Dos errores garrafales de una defensa benhurense que era un tembladeral. Ben Hur empezó a arriesgar sin sobrarle nada y, en tiempo adicionado del primer capítulo, el Tato Autino la empujó después de un remate de Balmaceda para descontar. Trullet, irritado por el mal funcionamiento defensivo, decidió sacar uno de los dos centrales que estaban dando asco para poner otro delantero: Maximiliano Herrera. La historia y chapa de Emmert en el club le daban cierta inmunidad al Alemán, por lo cual el sacrificado sería nuestro querido (?) homenajeado. El local le cascotearía el rancho durante todo el complemento al elenco jujeño que sólo se resistía por su arquero. Jugando con un hombre de más por la expulsión de Saldaño, la BH llegaría a la igualdad agónicamente gracias al ingresado Maxi Herrera. El equipo rescataba un punto pero se iba con más dudas que certezas por la floja actuación defensiva. Los dos magros empates como local, obligaban a los rafaelinos a recuperar puntos afuera. La primera salida se produciría el domingo 7 de septiembre en Córdoba. Trullet decidió modificar la defensa en busca de solidez. Ahora el sacrificado sería Silvio Azoge. En su lugar entraría el Chino Acosta como marcador izquierdo y Emmert volvería a la zaga central acompañando a Monge. De todas maneras, ningún cambio parecía mejorar la situación. Con muy poquito, General Paz Juniors llevaba
peligro y antes de cumplirse el cuarto de hora, una mala salida de Luciano Busso le permitió a los cordobeses la ventaja inicial. Ben Hur carecía de firmeza defensiva y de ideas en ataque. A pesar de esto, en la segunda etapa, un cabezazo de Herrera que picó con claridad dentro del arco defendido por Del Olmo, no fue convalidado increíblemente por el ciego hijo de un vagón lleno de putas árbitro entrerriano Horacio Sandoval. A continuación, un veloz contragolpe del local sentenció el cotejo con el gol de Gustavo Suárez. El Lobo se volvía a Rafaela con la primer derrota del torneo y con 2 puntos de 9 posibles en el arranque de un Argentino “A” que había ilusionado, una vez más, a todos. Daba la sensación que la defensa era demasiado longeva, con un promedio de edad de treinta y un años que conspiraban con la velocidad que le proponían los delanteros rivales. La caída en la Docta hizo que Trullet tome medidas aún más drásticas y siga probando variantes atrás. La floja actuación de Busso ante Juniors le costó el puesto y Martín Sanchís pasaría a ser el arquero titular. Por su parte, Monge sería el otro borrado para enfrentar a Unión de Sunchales en el Parque. Pero, a diferencia del guardavallas, el Yiyo jamás volvería a jugar siquiera un minuto en Ben Hur. El DT empezaría a apostar por otras opciones en defensa, como Juan Ignacio Otal o Juan Sabia. El Lobo conseguiría su primer alegría del torneo con una goleada 3 a 0 al Bicho verde sunchalense, pero sólo sería un espejismo. En los siguientes cinco partidos, la BH perdería cuatro encuentros (0-2 con Racing en Córdoba, 0-1 con 13 de Junio, 1-2 ante Talleres en Perico y 1-2 con Unión) e igualaría uno (1 a 1 con Juniors de local). El alivio llegaría en la última jornada de aquel “Apertura” ante la Academia cordobesa en Rafaela, gracias a un ajustado 2 a 1 (goles del Loco Marzo y Balmaceda). Ben Hur cerró el 2003 con sólo 9 puntos de 30 posibles y en zona de promoción. Las alarmas nuevamente estaban encendidas y la pesadilla de la temporada anterior renacía. Monge, ya totalmente descartado por Trullet, aceptó el llamado de Carlos Roldán para sumarse al proyecto de San Martín de Tucumán. Roldán lo había dirigido en Gimnasia de Entre Ríos durante los '90. A pesar de que los de la Ciudadela se encontraban en una crisis sin precedentes y jugando la liga vernácula, el entrerriano vería con buenos ojos la oportunidad de comenzar de cero desde un club histórico que pretendía regresar al fútbol nacional lo antes posible. Junto con él, también iría otro que recibió el pulgar para abajo del técnico benhurense: José María Bernal. Ambos aterrizarían en San Miguel en febrero de 2004 y se consolidarían como piezas fundamentales en el meteórico retorno del Ciruja al primer plano futbolístico. Mientras la BH incorporaría a Sebastián Clotet, Mario Medina y Ariel Suligoy para mejorar la imagen en el Clausura y escapar al descenso, el Santo tucumano ganaría la liga local, el Argentino “B” de aquel año y el Argentino “A” 2005/06. Todo de un tirón. En el Norte argentino Yiyo se transformaría en el Patrón del Mal de la defensa albirroja y en poco tiempo sería líder y capitán. Hasta se animaría a aconsejar la contratación de otro ex Ben Hur, el Loco Marzo, apenas había finalizado la campaña a mediados de 2004. Pero la llegada del delantero, entonces jugando en la Liga Rafaelina para Sportivo, quedaría trunca a pesar del deseo del ex goleador e ídolo Tatengue. Como sucedió con otros futbolistas, los caminos de Monge y Ben Hur se volverían a cruzar. El sábado 19 de agosto de 2006, en barrio Parque Ilolay, el Lobo conducido todavía por Carlos Ranalli recibió a los tucumanos por la tercera fecha de la “B” Nacional 2006/07. Era el regreso de San Martín a la máxima divisional de ascenso, y la segunda temporada consecutiva de los rafaelinos en la categoría. Las dos primeras presentaciones habían sido derrotas (2-3 ante Unión de Santa Fe y 0-1 en Córdoba con Talleres). El drama del promedio seguía latente y la continuidad de Ranalli ya tenía las horas contadas. Ben Hur fue otra vez una lágrima y la visita, con muy poco, se llevó un triunfo sin despeinarse por 2 a 0. El Patrón fue recibido con indiferencia, de hecho nadie se percató de su paso por el club y de su presencia aquella tarde en el Parque. Aún así, el zaguero derecho se mandó algunas cagadas desconcentraciones que no fueron aprovechadas por el Lobo (un pase largo a su arquero que casi termina en gol y una pelota perdida que el Cabezón Sánchez no supo concretar ante Lavallén). La BH caería en cuatro partidos más, totalizando un arranque desastroso de siete derrotas consecutivas y soportando a varios troncos como Panigutti, Campozano, Ramón Fernández y Lovera. Seis meses después, por el Clausura, Monge y Ben Hur se volverían a ver las caras. Esta vez, los dirigidos ahora por el Tata Brown remontarían un partido que estaba casi liquidado en el primer tiempo, empardándolo en el complemento gracias a los tantos de Romay y Ferrari. Nuestro homenajeado estaría en la vereda de enfrente un par de veces más vistiendo la casaca del Ciruja. Durante la temporada 2007/08, la última de ambos clubes en la “B” (Ben Hur bajaría al Argentino “A” y los tucumanos ascenderían a Primera), los de Carlitos Roldán vencerían en Rafaela (1-0) y en la Ciudadela (2-0) con Monge siendo capitán y figura. Su estadía en el Noroeste argentino se había transformado en un sueño. Arrancando desde la Liga tucumana en 2004 hasta jugar contra Boca y River en cuatro años, convirtiéndose en ídolo de la hinchada albirroja. La estadía en la elite del fútbol nacional sólo duraría un año. En julio de 2009, después de 200 partidos en el lomo, el central entrerriano dejó el Jardín de la República para retornar a su provincia. Patronato y Gimnasia de Concepción del Uruguay se lo disputaban para intentar reforzarse de cara a una nueva experiencia en el Argentino “A”. Monge
volvía a ser el viejo Yiyo y no traicionaría a su otro gran amor futbolístico: el lobo entrerriano. En el Mensana se volvería a encontrar con el interminable Loco Marzo, compañero en su fugaz paso por Rafaela. Y otra vez sería tiempo de volver a a cruzarse con un Ben Hur que tambaleaba, ahora, en la tercer categoría del fútbol argentino. En tres de los cuatros partidos que ambos equipos se enfrentaron ese torneo, Monge fue titular en todos ellos. Fueron dos victorias (2 a 1 y 2 a 0) y una igualdad sin goles para los de Concepción del Uruguay. Un par de días antes del último choque entre rafaelinos y entrerrianos por la décima jornada del Clausura 2010, al defensor le diagnosticaron la rotura de ligamentos cruzados y meniscos de la rodilla derecha. Con 38 años era el final de su carrera. La BH de Adrián Gorostidi perdería una vez más ante un Gimnasia que padecía la ausencia de su principal referente. “Siempre me ilusioné con retirarme en la cancha, de pie y mirándole la cara al rival. Nunca pensé que sería así”, se lamentó en una entrevista a un diario tucumano. Con el retiro consumado, Yiyo emprendería una nueva etapa en el medio futbolístico siendo técnico del equipo liguista de Gimnasia y luego de Peñarol de su Rosario del Tala natal. Juan Luis Monge fue, sin dudas, otro reconocido del fútbol de ascenso que pasó sin pena ni gloria por barrio Parque. Tampoco lo vamos a extrañar.

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