6/12/16

Fue historia: Fernando Cigno

Podemos definir a la llegada de Fernando Carlos Cigno a Ben Hur como un signo de lo que se vendría en aquella conflictiva temporada 2006/07 de la “B” Nacional. En realidad de lo que quedaría de esa temporada, ya que el mediocampista nacido en la Capital Federal sería uno de los refuerzos que arribarían a la BH a comienzos de 2007 para disputar el angustiante Torneo Clausura. Apenas concluido el Apertura, donde el Lobo penó todo el campeonato terminando último y con serios problemas en el promedio, el Tata Martino Brown, DT del equipo, armó la listita con las incorporaciones que pretendía para tratar de tapar agujeros en un barco que se hundía inexorablemente. Pidió dos stoppers, un enganche y un delantero. En diciembre había arreglado su vuelta el Máquina Giampietri, luego de una fugaz experiencia en Colombia, y vendría el defensor Marcelo Barreña, a préstamo proveniente de Nueva Chicago. Pero recién en enero del '07 todos se dieron cuenta que en el paquete enviado desde Mataderos llegaba un combo sorpresa: un tal Fernando Cigno. Alguno pensó que nos habían vendido gato por liebre y así la ilusión de la recuperación en los hinchas se desinfló en un segundo. Sin contar que también desembarcaría Sebastián Tosetto, ex Atlético, que tenía menos definición que el Pipita Higuaín en una final del mundo. Por suerte Emerson Panigol Panigutti se apiadó de nosotros y se iría al prestigiosísimo fútbol de Chipre para continuar su carrera goleadora (?). Así recalaba este muchacho que, oh casualidad, había debutado el 25 de septiembre
de 2005 nada más y nada menos que ante Ben Hur por la octava jornada del Apertura de la “B” Nacional (foto izquierda). Esa tarde dominical, el porteño centrocampista la descosió y además anotó el primer gol del Torito que derrotó 3 a 2 a los de Trullet luego de ir goleando 3-0 en el primer tiempo -el Diario Olé titularía “Chicagazo” por la reacción benhurense en el complemento-. Fue una pesadilla para el andarivel derecho de la defensa rafaelina, en especial para Fernando Fontana y Héctor Desvaux que debieron cubrir el sector. Habilidoso, ambidiestro con buena pegada y llegada al área contraria, Cigno fue una de las figuras de Chicago aquel mediodía caluroso. Ese año también le marcaría a Aldosivi y a Atlético y terminaría festejando el ascenso a la Primera División. Parecía que asomaba un nuevo crack, pero no fue así. En la elite del fútbol doméstico fue perdiendo terreno y Rodolfo Motta ni lo tuvo en cuenta. Por ello, para el primer semestre de 2007, nuestro homenajeado se pondría la casaca del Lobo. Bueno, “se pondría” es una forma de decir ya que el Pecho frío Cigno, como era apodado, estaría presente en apenas tres cotejos del mencionado campeonato. Y, para ser más específicos, jugaría tan sólo 31 minutos en total con un récord tan insulso como su paso por barrio Parque Ilolay: un triunfo, un empate y una derrota. Ben Hur se encontraba inmerso en una crisis económica profunda, con paros de empleados, sueldos atrasados y los ánimos por el piso. Para peor, el debut en aquel Clausura sería con caída 0-2 en Santa Fe ante un Unión que contaba con tres ex BH: Carlos Trullet, Pipo Desvaux e Ignacio Canuto. No contamos al tucumano Fontana debido a que no participó del encuentro para el Tate. Con la derrota ya consumada, a diez minutos del final, el Tata mandó a la cancha a Cigno en lugar de Romero para intentar la utópica remontada, teniendo en cuenta la carencia de atacantes en el banco de suplentes. Pero poco se pudo ver del Pecho, en un cotejo que estaba liquidado desde la primera mitad. Encima, uno de los tantos del elenco santafesino sería del Mono Conrado Peralta Pino, futuro goleador delantero del Lobo. La semana siguiente, por la segunda fecha, iría otra vez al banco de relevos ante un necesitado Talleres de Córdoba en el Parque. En una ráfaga de tres minutos, la BH golpeó dos veces a la T -los goles fueron de Barreña y Romay- y se llevó un triunfo clave para que renazca la esperanza. La figura fue el Máquina que, en el segundo tanto, hilvanó una jugada maradoniana que luego repetiría más adelante en el derby con la Crema en el recordado golazo del Rifle Bustos. Sentado junto a Brón, como diría Bilardo, observaría todo el cotejo nuestro homenajeado sin poder ver minutos. Ocurriría lo mismo en Tucumán, siete días después en un angustiante empate 2 a 2 frente a San Martín. Sí volvería a jugar en la cuarta jornada, donde haría su debut en el Parque contra Platense. Esa noche de lunes 19 de febrero, ingresó en el último cuarto de hora en lugar de Giampietri para aguantar otro 2 a 0 que le daba aire al magro promedio benhurense. El equipo había sumado siete unidades de nueve en los últimos tres cotejos y la ilusión renacía. Parecía que se había encontrado el rumbo pero sólo fue un espejismo. En los dos siguientes compromisos, ambos en condición de visitante, todo se vendría abajo nuevamente. Defensa y Justicia lo derrotaría 3 a 1 en Varela y el San Martín sanjuanino lo vapulearía 4 a 0 en Cuyo. En estos dos viajes, Fernando Carlos participó de la delegación como jugador número diecisiete pero sin firmar planillas. Luego, para los tres partidos sucesivos (Ferro y Aldosivi como local y contra Chacarita en la cancha de Lanús), el Tata ni siquiera lo citaría. Recién volvería a ser tenido en cuenta para el domingo 1° de abril en otra estrepitosa caída, esta vez ante Olimpo en Bahía Blanca. Sentado en el banco del estadio Roberto Carminatti, el Pecho vería como los bahienses le propinaban otra dolorosa goleada (4-1 esta vez) a sus compañeros de plantel. Seis días más tarde, en lo que sería la despedida de José Luis
Brown como técnico de la BH, Cigno disputaría sus últimos siete minutos con la casaca del Lobo, ingresando por Andrés Romero. El Pecho sería el último cambio que mandaría al terreno de juego el Tata para tratar de modificar un desabrido 1 a 1 con Tiro Federal de Rosario que, a esa altura, era condenatorio. Después de esto, ni con la llegada de la dupla conformada por Jorge Jeréz y Antonio Apud, ni con el interinato de Héctor Rudi Viotti, que obtuvo la salvación en la promoción con Brown de Madryn, Cigno jamás sería tenido en cuenta. Los últimos ocho compromisos que restaban ni siquiera concentró. Antes de jugarse la reválida con los patagónicos, él junto a otros compañeros -algunos de renombre como Bertoya y el Negro Paz- habían concluido su vínculo con el club. Su paso por barrio Parque Ilolay estaría signado por la intrascendencia que, vale la pena aclarar, iría de la mano con un panorama futbolístico turbulento para todo el equipo. Con la conclusión del préstamo, ese mismo año retornaría a Nueva Chicago que había descendido de la Primera División. Y el sábado 20 de octubre, es decir unos cuatro meses más tarde de su alejamiento de Rafaela, el Torito volvería a cruzarse con Ben Hur en el Nuevo Gasómetro. El Pecho se reencontraría con varios ex compañeros en la victoria sobre la hora y por la mínima del cuadro de Mataderos. Demás está decir que comió banco como era su costumbre no vio minutos en dicho encuentro. Su carrera continuó en el verdinegro hasta 2009, luego jugaría la “B” Metropolitana con Flandria y Acassuso. A partir de 2014 pudo experimentar el fútbol del Federal “B”, prestando sus servicios primero a Huracán de San Rafael y luego al Atlético San Jorge. Actualmente demuestra todo lo que sabe (?) en el Ciclón de Tarija, en la segunda categoría de Bolivia, junto a su hermano, Luciano Leonel, que tuvo sus inicios en el Vélez campeón de Ricardo Gareca de 2009. Como dijimos al principio, el paso de Fernando Carlos por Rafaela fue un símbolo de los jugadores falopa que llegaban a camionadas para rellenar un plantel con las pocas monedas que había una situación muy crítica del club en su experiencia por la "B" Nacional.

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