Fue historia: Carlos Curletto


Hay dos años que se constituyen como bisagras en la rica historia futbolística del club. Uno es 2005, con la epopeya del ascenso a la Primera "B" Nacional. El otro es sin lugar a dudas 1997, cuando Ben Hur dejó definitivamente los torneos liguistas para alcanzar el fútbol a nivel nacional con la obtención del Torneo Argentino "B", el primer mojón para lo que vendría. Aquel gran equipo, conducido por Héctor Rudi Viotti, desarrolló un fútbol total que lo hizo casi imbatible en todas las competencias que afrontó. Con un arquero veterano y de jerarquía, una defensa aguerrida, un mediocampo de excelencia y un ataque demoledor, la BH lograría reinar primero a nivel provincial (la Copa Campeón de Campeones de Santa Fe en 1996, con Daniel Veronesse como DT) y luego regional (el mencionado Argentino "B"). El momento cumbre fue el domingo 27 de abril, en la goleada 5 a 1 a Sarmiento de La Banda que culminó con la vuelta olímpica. Ese equipo estuvo a un paso de lograr la hazaña de alcanzar, casi en simultÔneo, el triple ascenso para el viejo Nacional "B". Algo que lo pudo conseguir un par de años mÔs tarde el Racing cordobés. El formato del Argentino "A" en aquel momento contemplaba que, en su fase final, se sumen los clubes recientemente ascendidos desde el "B" donde competirían con los mejores clasificados por las dos plazas a la segunda división del fútbol argentino. Así el Lobo continuó en competencia y, a quince días de consagrarse ante los santiagueños, ya estaba debutando en el pentagonal decisivo, en un atajo inesperado para cumplir el sueño. Dos
cagadas errores administrativos (las malas inclusiones de Omar Ostapiuk y Hugo Ficetto, a los cuales se les venció el contrato y la dirigencia no se los habĆ­a renovado) le costaron dos derrotas en los escritorios que sepultarĆ­an las chances de un nuevo ascenso. Si bien aquella participación -en la fase final- es correctamente considerado el debut del club en la tercera categorĆ­a, tĆ©cnicamente el estreno en la nueva divisional quizĆ”s deba establecerse en la temporada 97/98. Y aquĆ­ nos vamos a centrar, para enfocarnos en el paso de Carlos Guillermo Curletto por barrio Parque Ilolay. ¿Pero quiĆ©n carajos era Curletto? Nacido el 16 de mayo de 1971 en la ciudad de Córdoba, este delantero tuvo una intensa pero corta carrera como futbolista. El Cabezón, surgido en las inferiores del club San Lorenzo de barrio Las Flores en la capital de la provincia mediterrĆ”nea, rĆ”pidamente serĆ­a adquirido por Racing de Nueva Italia con tan solo quince aƱos, emulando a su padre quiĆ©n habĆ­a sido jugador albiceleste en la dĆ©cada del '50. En la Academia cordobesa, por entonces en la Ć©lite del fĆŗtbol argentino, formarĆ­a parte del plantel que disputó la temporada 1988/89. En los registros de aquel torneo, sólo aparece su nombre integrando el banco de suplentes (sin ingresar) en el empate sin goles frente a MandiyĆŗ de Corrientes el 19 de marzo del '89, por la fecha 27. Sin embargo, segĆŗn sus propias palabras, habĆ­a participado en tres partidos: contra Argentinos Juniors, Ferro Carril Oeste y el mencionado equipo correntino. De todos modos, haya jugado o no, allĆ­ compartió vestuarios con Luis la AraƱa AmuchĆ”stegui, un extraordinario goleador que tambiĆ©n brilló en el River multicampeón del Bambino Veira. Sus cualidades en el frente de ataque -podĆ­a jugar por afuera y tambiĆ©n de punta, ademĆ”s de un remate potente- y su juventud, hizo despertar el interĆ©s de Newell's que terminó comprando su pase al finalizar aquel torneo de Primera. Si bien nunca llegarĆ­a a debutar en el elenco leproso, integró los planteles de Reservas bajo el mando de un tal Marcelo Bielsa y una camada excepcional de futbolistas. En la temporada 1992/93 fue prestado a Central Córdoba de Rosario para disputar el Nacional "B". En el CharrĆŗa tuvo una de sus mejores etapas, siendo el goleador de un equipo que quedó a las puertas del segundo ascenso perdiendo la final del Octogonal ante Gimnasia y Tiro de Salta. Aquel equipo contaba en sus filas con futbolistas de mucha calidad, como Horacio Coco Ameli, Dalcio Giovagnoli (hermano del Pelado ex DT de la BH) y Sergio Omar Almirón, este Ćŗltimo campeón del mundo en 1986. Curiosamente uno de sus 16 goles en ese certamen se lo hizo a AtlĆ©tico en el triunfo de los rosarinos 2 a 1 por la fecha 33. RegresarĆ­a a Ƒuls, coincidiendo con el inolvidable arribo de Diego Armando Maradona al paĆ­s tras once aƱos en Europa, pero volverĆ­a quedar relegado en el plantel y ya sin posibilidades de jugar comenzarĆ­a un periplo por varios clubes. Primero jugarĆ­a en el Coquimbo Unido de Chile durante un par de torneos de la primera trasandina. Ya con el pase en su poder, pegarĆ­a la vuelta para disputar de nuevo el Nacional "B" en Unión de Santa Fe (1994/95), Douglas Haig de Pergamino (1995/96) y Cipolletti de RĆ­o Negro (1996/97). Sólo en el Fogonero rojinegro
En su paso por Central Córdoba de Rosario, quizÔs su momento mÔs exitoso.

logró tener algo de continuidad y pudo anotar un par de goles. A mediados del '97 tendría un fugaz paso por Arsenal de Sarandí, inchequeable. A esa altura, con 26 años, su carrera había entrado en un declive pronunciado tal vez condicionado por la grave lesión que sufrió jugando para el Tatengue, donde se rompió los ligamentos cruzados en un partido frente a Nueva Chicago. Sólo quedaba el buen recuerdo de su paso por Central Córdoba donde lo bautizaron el Tanque por su potencia física y su capacidad goleadora. Fue entonces que, poco antes de que arranque el Torneo Argentino "A", su nombre fue acercado a la dirigencia benhurense para reforzar al equipo que mantenía la base del ascenso. AdemÔs de Curletto, las principales incorporaciones fueron los defensores Claudio Emmert (proveniente de Patronato de ParanÔ) y Omar Darío Cabral (ex Unión de Santa Fe) y el mediocampista chubutense Héctor Saavedra (desde Germinal de Rawson). S
i bien el gran objetivo de alcanzar la tercera categorĆ­a se habĆ­a cumplido meses antes, quedó un sabor amargo por lo cerca que se estuvo de conseguir un salto histórico a la "B". El domingo 23 de noviembre fue el ansiado debut en la Zona 1, en el estadio PresbĆ­tero BartolomĆ© Grella de ParanĆ”. La tarde que comenzó siendo una fiesta, terminarĆ­a en una seguidilla de hechos bochornosos, la hecatombe, la debacle total escĆ”ndalo. Al concluir el primer tiempo y con el partido igualado 1 a 1, el Ć”rbitro rosarino Ariel Mey recibió una golpiza por parte de los hinchas de Patronato cuando el juez se dirigĆ­a a los vestuarios. Los entrerrianos, enardecidos por la actuación del referĆ­, le propinaron golpes de puƱo que le produjeron heridas cortantes y politraumatismos. Entre los agresores estaba un dirigente del Patrón, Osvaldo Tarzia. Tras la gresca, el cotejo fue obviamente suspendido. Algunos dĆ­as mĆ”s tarde el Tribunal de Penas del Consejo Federal le darĆ­a por ganado el partido a Ben Hur por 1 a 0. De todas maneras, el arranque del torneo serĆ­a bastante irregular. En los primeros cinco partidos, hasta fin de aƱo, la BH sólo ganarĆ­a uno (goleada 3 a 0 al Deportivo Patagones como local), empatarĆ­a dos (un aburrido 0 a 0 en el sur de la ciudad frente a Ferrocarril de Concordia y un valioso 1 a 1 en el interzonal ante Juventud Antoniana en Salta) y caerĆ­a estrepitosamente en BahĆ­a Blanca ante Villa Mitre (1-4 con el gol del honor del AlemĆ”n Emmert). Hasta allĆ­ el Cabezón Curletto sólo disputarĆ­a dos encuentros, uno de ellos como titular. La primera fase se reanudarĆ­a en febrero de 1998 y el equipo de Rudi Viotti mostró su mejor versión con dos victorias ante los clubes pampeanos que encendieron de nuevo la ilusión: goleada 3 a 0 en barrio Parque a Belgrano de Santa Rosa y 1-0 en General Pico a Cultural Argentino. El Lobo estaba a un punto del lĆ­der, Villa Mitre, y el equipo pareció encontrar su mejor versión poniĆ©ndose la pilcha de candidato. Pero el buen momento sólo duró eso. A partir de allĆ­ volverĆ­a a la misma irregularidad de comienzos del torneo. No aprovechó los tres encuentros seguidos, dos como local, ante los entrerrianos (1 a 1 con Gimnasia de Concepción del Uruguay, 1-2 frente a Patronato y 2 a 2 en Concordia) obteniendo sólo dos unidades de nueve. AsĆ­ era casi imposible. Se intentó recuperar terreno con la resonante goleada -devolviendo "gentilezas" a los bahienses- 4 a 0 sobre Villa Mitre en una tarde lluviosa y el importante triunfo en Carmen de Patagones por 2 a 0. A la vez todo era tan parejo que Ben Hur todavĆ­a dependĆ­a de sĆ­ mismo para clasificar entre los tres primeros a la Etapa Final. Quedaban aĆŗn cuatro partidos y por lo menos habĆ­a que ganar un par de ellos para asegurar el pase al pentagonal por el ascenso. ¿QuĆ© sucedió? El Lobo ni siquiera pudo ganar uno. De esos doce puntos decisivos solamente sumarĆ­a tres empates (de local con Antoniana en el interzonal y el dĆ©bil Cultural Argentino y como visitante del Lobo entrerriano). La BH llegó a la Ćŗltima jornada ya fuera de todo. La decepción era enorme dada la jerarquĆ­a del plantel. Encima, Gimnasia de Concepción contratarĆ­a al Tony Zorzenón, el goleador de Ben Hur en aquel torneo con 12 tantos, para reforzar su ataque. La jugada le saldrĆ­a muy bien ya que los entrerrianos terminarĆ­an ganando el reducido y ascenderĆ­an al Nacional "B". ¿Y Curletto? En esa segunda parte del torneo, el cordobĆ©s volverĆ­a a resentirse de su lesión en una de sus rodillas y prĆ”cticamente no jugarĆ­a mĆ”s. Debió ser intervenido quirĆŗrgicamente por la rotura de ligamentos cruzados, como ya le habĆ­a sucedido tres aƱos antes jugando para Unión. MĆ”s allĆ” de la mala fortuna, la realidad era que ni desde lo fĆ­sico ni desde lo deportivo podĆ­a competir por un puesto con Zorzenón o el propio Samuel Ingaramo. Se irĆ­a de Rafaela sin pena ni gloria, pasando totalmente desapercibido. Sin anotar siquiera un gol y con la rodilla en una bolsa de consorcio maltrecha. Meses mĆ”s tarde, mientras continuaba la rehabilitación post cirugĆ­a, recibió el llamado de Racing de Córdoba para volver al club que comenzaba a competir el Argentino "B". AsĆ­ el Cabezón serĆ­a integrante de un equipo que lograrĆ­a finalmente lo que Ben Hur no pudo: el triple ascenso (desde la Liga de origen) para llegar al Nacional "B" en julio del '99. Dejó su sello con cuatro goles, siendo casi siempre suplente. Ya en la segunda división Curletto no serĆ­a tenido en cuenta por Juan Manuel Ramos, el DT de
Curletto posando en Río Cuarto, cuando Racing de Córdoba quedó a un paso del ascenso en 1999.

la Academia cordobesa, y el delantero debió buscar otros rumbos. Por el pedido de quién fuera su representante, aceptó ir al club Bartolomé Mitre de Esperanza que debía competir en el Argentino "B" 2000/01. Pero al poco tiempo de su vuelta a la provincia de Santa Fe, dijo basta sin llegar a jugar un minuto para el elenco esperancino. A los 29 años, limitado por los dolores en su rodilla, no le quedó otra que colgar los botines. Sin embargo nada le impidió continuar ligado al fútbol, pero ahora como entrenador de juveniles. Así, desde 2003, inició un camino como DT en inferiores en múltiples clubes cordobeses. Primero en su querido Racing de Nueva Italia, luego Instituto (2009-2010) y mÔs cerca en el tiempo (2012-2016) en Talleres. Su última experiencia fue dirigiendo a la primera división del Club Barrio Parque en la Liga Cordobesa -donde conquistó la Copa Córdoba 2018- y tuvo al Cholo Guiñazú como colaborador en el cuerpo técnico. A la par de su labor deportiva, consiguió un curro en blanco cargo en la Subsecretaría de Deportes de la Municipalidad de Córdoba. Curletto fue para Ben Hur otro de los varios casos emblemÔticos de un refuerzo falopa que no cumplió con las expectativas planteadas al comienzo de la temporada. Su paso por el sur quedó en el olvido absoluto. Ni siquiera su apellido, que se presta fÔcil para la rima vulgar, permanece en la memoria de los hinchas.

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